Los neumáticos son un elemento de especial importancia, un mal estado de los mismos reduce considerablemente la seguridad de nuestro automóvil, ya que son el único contacto que nuestro vehículo tiene con el asfalto.
En ocasiones, cuando pensamos en el cambio de neumáticos no nos detenemos a reflexionar en la importancia de esta acción, y por el contrario intentamos apurarlos al máximo para ahorrarnos dinero, sin ser conscientes del peligro que supone para nuestra seguridad y la del resto de pasajeros, ya que las posibilidades de tener un accidente se incrementan en gran medida. Según muestran diversos estudios, el mal estado de los neumáticos supone la tercera causa de accidente, estando el vehículo y su estado implicado directamente entre el 4% y el 13% de los accidentes de tráfico.
Por ello, es fundamental que todos los conductores nos sensibilicemos con la importancia que supone la revisión periódica de nuestros neumáticos. Un neumático desgastado supone: un aumento de la distancia de frenado, pudiendo aumentar ésta de 36 a 129 metros cuando se circula a 130 kilómetros por hora; provoca una mayor inestabilidad; puede suponer una multa si el desgaste de la banda de la rodadura supera 1,6milímetros; y aumenta el riesgo de aquaplanning. Este fenómeno tiene lugar, cuando la superficie del neumático entra en contacto con una zona encharcada y flota por encima del asfalto, perdiendo la adherencia.
Otro aspecto que debemos de tener en cuenta para tener a punto nuestros neumáticos, es la presión de los mismos. Una presión baja aumenta las probabilidades de rotura, y un mayor desgaste en la zona de los hombros, al aumentar la superficie en contacto con el suelo. Mientras que una presión excesivamente alta aumenta la tensión, y con ello la posibilidad de rotura, y trae consigo un aumento del desgaste en el centro de la banda de rodamiento. Además, atendiendo a su economía el conductor no debe olvidar que una presión incorrecta aumenta el consumo de combustible.
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